Todo comenzó hace
casi una década
Todo comenzó hace casi una década. Llegué a Milán por primera vez por trabajo, convencida de que sería algo temporal. Un año se convirtió en dos, dos en cinco, y hoy esta ciudad es parte de mí de una forma que nunca imaginé.
En el camino estudié mi maestría aquí, aprendí a moverme entre ventanillas de burocracia italiana sin perder la cordura, construí una carrera desde cero, y encontré al amor de mi vida — también él extranjero, también él entre dos mundos.
"Sentirte exitosa y nostálgica al mismo tiempo, y no saber muy bien cómo explicarle eso a alguien que nunca se fue."
Pero también aprendí lo que cuesta. Perderse el cumpleaños de tu mamá. Ver a tu papá envejecer en fotos. Extrañar una comida, un abrazo, un paisaje que ninguna ciudad europea puede reemplazar. Sentirte exitosa y nostálgica al mismo tiempo, y no saber muy bien cómo explicarle eso a alguien que nunca se fue.
Hoy gestiono un equipo, tengo una vida estable, y sin embargo sigo preguntándome qué significa realmente estar en casa. Esa pregunta es la que me trajo hasta aquí.